El Pulso de la Semana. Edición No. 597, 24 de julio de 2021

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“Saber que se puede, querer que se pueda” (Color Esperanza, Diego Torres)

24 de julio de 2021

(Edición No. 597)

Estrategia de Ortega, ¿funcionará?

Pese a la presión represiva de la dictadura, con todos los más populares precandidatos presidenciales como presos políticos, y numerosos ciudadanos más bajo prisión y exiliados, la situación económica no se ha deteriorado en la misma proporción que la política. Es decir, la represión política no ha tenido mayor costo económico para el dictador Ortega.

Incluso, las autoridades económicas de la dictadura han expresado que el crecimiento económico casi llegará al mismo nivel que antes de la crisis política. En todo caso, aún quienes no comparten el optimismo de las autoridades económicas del gobierno y hacen las proyecciones al mínimo, no están hablando de una situación dramáticamente negativa. Claro, a nivel microeconómico, de las familias, subsiste la precariedad y desigualdad socioeconómica bajo la que han vivido, y el salario real de quienes tienen un empleo permanente se ha deteriorado, para no decir qué está pasando en el abanico del sector informal que cubre la mayor parte de la economía.

A eso se refirió el dictador Ortega cuándo con motivo del discurso del recién pasado lunes en el aniversario de la Revolución Sandinista, afirmó: “Y cómo se molestan cuando escuchan los Informes de los Organismos Internacionales, donde reconocen que Nicaragua va marcando un buen paso en el campo económico…”.

Que la situación económica no guarde proporción con la situación política,  entre otras cosas obedece a dos razones fundamentales: primero, la vía cívica, pacífica, por la cual ha optado la oposición política a la dictadura, pese a los extremos represivos de la dictadura. Cuando se enfrentó a la dictadura de Somoza por vía armada, en medio de la destrucción de muchas ciudades, hubo una masiva fuga de capitales y se devaluó abruptamente el córdoba, entre otras situaciones que reflejaban simetría entre la situación económica y política. En segundo lugar, de conformidad con esa vía cívica, había la expectativa que las elecciones del próximo mes de noviembre fuesen la ocasión para resolver la crisis política, pero no ha sido así, independientemente de quienes participen en las elecciones.

Las elecciones de noviembre carecen totalmente de legitimidad política, y así serán juzgados sus resultados. Ninguno de los precandidatos presidenciales apresados entenderían que se participe en esas elecciones, y las decenas de presos y miles refugiados y exiliados tampoco lo entenderán.

La estrategia de Ortega es, a partir de la situación económica, abrir un diálogo nacional, y así lo ha dicho desde antes que se convocara al proceso electoral. Y, a partir de ahí, intentar reconstruir las relaciones con la comunidad internacional, como única solución de hecho, de facto, para la estabilidad y crecimiento económico de Nicaragua. Pero, a diferencia de Venezuela, la incidencia de Nicaragua en la economía internacional es absolutamente marginal, de modo que los países integrantes de la misma pueden mantener el aislamiento de la dictadura en Nicaragua.

El aislamiento internacional de la dictadura es de tal magnitud, que recientemente se expresó en el aniversario de la Revolución Sandinista, en que Ortega solamente fue acompañado del representante de Abjasia. Ese aislamiento será inevitablemente acompañado de la ilegitimidad de los resultados de las elecciones de noviembre. Lo mismo señala el Consejo Permanente de la OEA en la parte considerativa de su última resolución, y más recientemente lo mismo declaró el Parlamento Europeo. A la farsa de noviembre próximo, bien se podría aplicar el titular de La Prensa en las elecciones de 1974, hace casi medio siglo, bajo Somoza: candidatos que ganaron en la elección de mañana.

  (Se autoriza y agradece su reproducción y circulación)

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El Pulso de la Semana. Edición No. 596, 10 de julio de 2021

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“Saber que se puede, querer que se pueda” (Color Esperanza, Diego Torres)

10 de julio de 2021

(Edición No. 596)

NADIE ES ETERNO

“Nada es eterno ni nadie es eterno”, dijo la Vice-dictadora con motivo de la última redada de presos políticos.  Exactamente lo mismo pudiera aplicarse a la dictadura actual, porque le “estamos viendo las casitas al pueblo”, como se dice popularmente.

El aislamiento nacional e internacional de la dictadura, difícilmente tiene comparación. Y entre más represión, más aislamiento, en particular internacional. En las redes sociales se circuló un video de Israel Lewittes, sobrino de Herty, en el cual básicamente sostiene que el triunfo del FSLN contra la dictadura de Somoza no se hubiera explicado, después de 18 años de lucha armada de esa organización, sin el aislamiento de Somoza de la comunidad internacional y nacional, a la cual atribuye la clave del éxito.

Lo mismo estamos viendo ahora. Entre más profundicemos la lucha cívica y pacífica, más se ahondará el aislamiento nacional e internacional de la dictadura. Más aún con presos políticos, hombres y mujeres de diferentes edades, capturados indefensos y, algunos, golpeados.

Parte de la discusión es sobre la viabilidad de la vía pacífica, para tener éxito sobre las dictaduras, y se cita el caso de Venezuela. Hay, sin embargo, una diferencia sustancial con ese caso. Mientras los cubanos seguramente le hablan al oído de Ortega, Venezuela está totalmente ocupada por Cuba, como se evidenció en el libro muy documentado la “Invasión Consentida”, a propósito de los sueños ideológicos y geopolíticos de Chávez. De tal forma, que mientras no se resuelva el caso de Cuba, difícilmente se solucionará la situación de Venezuela.

En cambio, el caso de Nicaragua no presenta esa dificultad geopolítica, aunque Ortega lo intente. Además, con el fin de la Guerra Fría, a principios de los años 90 del siglo recién pasado, salvo pequeñas guerras tribales, el viejo conflicto del Medio Oriente y enfrentamientos territoriales como el caso de Rusia y Ucrania, nadie financia luchas armadas. 

¿Qué hasta ahora la comunidad internacional ha reaccionado únicamente con declaraciones y algunas sanciones individuales? Esas declaraciones son solamente el anticipo de la profundidad del aislamiento de la dictadura, y así debemos verlas, porque progresivamente el aislamiento se trasladará a los vínculos económicos y financieros.

La profundidad del aislamiento internacional de la dictadura es tal, que aún de los regímenes autoritarios está aislada. Es el caso de China, a quién Ortega trató de engatusar y atraer para formar parte de sus intereses geopolíticos, Canal Interoceánico incluido, pero seguramente ese país valoró el riesgo geopolítico y Ortega sigue teniendo relaciones con Taiwán. El único respaldo importante que a Ortega le queda, dentro de los regímenes autoritarios, es Rusia, que será afectada por la ley Renacer, actualmente en trámite en el Congreso de Estados Unidos.

Incluso Ortega está aislado de la izquierda latinoamericana y europea, como lo simboliza la reciente declaración de alguien tan respetable e influyente a nivel internacional por José Mujica, entre decenas de personas también significativas a nivel internacional.

Ortega, a su vez, hace una mala lectura de la realidad regional latinoamericana. Piensa que Pedro Castillo, en Perú se alineará con él, sumándose al eje bolivariano. Pero, a su vez, ofendió dramáticamente a gobiernos como Argentina y México, que intentaron una gestión amistosa por los presos políticos, habiéndose abstenido en la resolución de la OEA y del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, precisamente para facilitar esa gestión amistosa. A su vez el candidato presidencial Petro, en Colombia, con muchas posibilidades, ha condenado lo que ocurre en Nicaragua, y difícilmente Lula, en Brasil, se podrá separar de ese contexto latinoamericano adverso.

Como lo dije al inicio de este artículo, le estamos viendo las casitas al pueblo.     

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El Pulso de la Semana. Edición No. 595, 26 de junio de 2021

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“Saber que se puede, querer que se pueda” (Color Esperanza, Diego Torres)

26 de junio de 2021

(Edición No. 595)

¿Está fraccionada la oposición?

Si alguna duda quedaba en cuanto a la unidad de la oposición, el furioso discurso de Ortega el miércoles recién pasado lo despejó.

En ese discurso arremetió contra la OEA, Estados Unidos, los países europeos y diversos países latinoamericanos. Resultó obvio que, aunque no los mencionó por su nombre, tenía en mente las gestiones “discretas” que algunos países habían realizado, entre ellos España, México y Argentina, siendo estos últimos los que se abstuvieron a favor de esas gestiones diplomáticas discretas, en la resolución del Consejo Permanente de la OEA pocos días antes.

El tema de la oposición, obviamente estuvo presente en el discurso de Ortega para intentar justificar los aprisionamientos recientes y los citatorios ante la Fiscalía. Ortega habló de la división de la oposición al señalar lo siguiente: “Ni siquiera ellos tenían un solo Candidato, recordemos bien, aun cuando los reunían en la Embajada para obligarlos a unirse… Sí, las Embajadas aquí metidas de lleno, la Embajada yanqui en primer lugar, y otras Embajadas metidas de lleno, reuniéndolos para que se unieran. ¡Imposible que se unieran!”.

Ortega, que tiene “privatizado” al FSLN del cual él, y solamente él, puede ser candidato presidencial, no entiende que desde la oposición democrática se presenten diversas precandidaturas. En el FSLN existe mucha confusión, excepto en los sectores de fanáticos orteguistas, por el rumbo que ha tomado el régimen de Ortega. Recuérdese que buena parte del FSLN es un espejo de Nicaragua en su pluriclasismo socioeconómico, existiendo muchos empresarios y productores agropecuarios de diversos tamaños, aunque Ortega en sus discursos solamente habla de los trabajadores, muchísimos de los cuales también se oponen al mismo.

La misma impresión de fraccionamiento de la oposición de Ortega existe en sectores de la comunidad internacional, y a veces también dentro de Nicaragua en algunas personas que abonan a la exclusión y consecuentemente a una falsa división de la oposición. En realidad, es todo lo contrario en cuanto a la verdadera oposición democrática, que pese a sus denominaciones está unida, como lo demuestra la historia reciente y la realidad.

Frente a la embestida que entonces se juzgaba autoritaria, antes que derivara a dictatorial, y habiéndole quitado la personería jurídica a la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), cuyo Presidente era Eduardo Montealegre, y al entonces Movimiento Renovador Sandinista (MRS), nos unimos la verdadera oposición en las elecciones municipales de noviembre del 2008, y arrasamos en Managua, Masaya, León, Jinotepe, Diriamba, Granada y Chinandega, entre decenas más de municipios.

Lo mismo ocurrió en las elecciones presidenciales de 2011, con el Partido Liberal Independiente (PLI), cuyo candidato era Fabio Gadea Mantilla y yo de candidato a Vicepresidente, expresando una alianza entre el sector liberal y el MRS, que de ninguna manera fue incomodado en el famoso corredor de la “contra”. Y cuando nos preparábamos para las elecciones presidenciales de 2016, recurriendo otra vez a la  esperanzadora vía cívica, fue arrebatada la personería jurídica del PLI, en elecciones que Ortega excluyó a la verdadera oposición y solamente participó el FSLN y partidos políticos subordinados. Entonces, por la Coalición Nacional por la Democracia (CND), integrados nuevamente por el sector liberal opositor y el MRS entre otros, eran candidatos Luis Callejas y la actual prisionera política, Violeta Granera Padilla. 

¿Y la unidad de diversas clases socioeconómicas y pluripartidista que se manifestó en varias ocasiones, después de la masacre que se inició en abril de 2018, hasta que se generalizó la represión?

Entonces, contrario a lo que se pueda opinar desde la comunidad internacional que pareciera entrar a una suerte de nueva “Guerra Fría” entre regímenes autoritarios y democráticos, y algunas personas que barren hacia afuera desde dentro de Nicaragua, la oposición verdaderamente democrática a Ortega, está unida.

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El Pulso de la Semana. Edición No. 594, 19 de junio de 2021

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“Saber que se puede, querer que se pueda” (Color Esperanza, Diego Torres)

                                                           (Edición No. 594)

Andanada represiva sin racionalidad

¿Qué objetivo busca la actual andanada represiva? Por más esfuerzo analítico y político que se realice, es imposible responder a esa pregunta. Examinemos los objetivos de esa represión, y aunque desde el punto de vista moral y político todos son repudiables, ninguno es racional en términos de un proyecto autoritario, como es el caso de Ortega.

Ortega nos tenía acostumbrados a “alzar la parada”, presionar y avanzar a base de empujones, y después negociar, pero nunca volver al punto de partida. Así fue en los años 80 y también posteriormente. Cuando perdió el gobierno en 1990, la presión y el chantaje le permitió intentar “gobernar desde abajo”, y aunque en medio de dificultades se abrió camino una precaria transición democrática. Y cuando Ortega regresó al gobierno en 2007, también recurrió a la presión, chantaje y represión, y cuando era el caso tejía alianzas a su favor, con frecuencia con los mismos a los que presionaba, reprimía y chantajeaba. Pero algo había de racionalidad en sus propósitos, para afianzarse políticamente. 

En cuanto al modelo económico, Ortega tuvo dos momentos. Antes del fin de la Guerra Fría, cuando todavía existía la Unión Soviética (URSS), y había un conflicto antagónico entre comunismo y capitalismo, se inclinó a Cuba y la Unión Soviética. Cuando a finales de los 80 se derribó el Muro de Berlín y desapareció la URSS y sus aliados, a regañadientes Ortega aceptó la universalización de la economía de mercado o capitalismo, y empezó a jugar ese juego. Lo mismo hizo desde el gobierno, para consolidar su relación con el sector privado y de paso afianzarse políticamente, y a esos objetivos respondía su racionalidad política. 

Finalmente, universalizada la economía de mercado, solamente existen dos regímenes políticos: autoritarismos y democracias. Los regímenes democráticos tienen diversos tonos. Y lo mismo ocurre con los regímenes autoritarios, desde extremos personalistas como Vladimir Putin en Rusia, o el caso de China y Vietnam con férreo control de partido único. Ambos regímenes políticos conviven con el capitalismo, y esa fue la racionalidad política de Ortega al insertarse en el autoritarismo, mientras respetaba al capitalismo.

Pero, ¿a qué lógica corresponde la ruptura y desprecio con la comunidad internacional? Esos países tienen gran incidencia en los organismos financieros internacionales, que desde la masacre de 2018 no hacen préstamos a Nicaragua, salvo con motivo de la pandemia y los huracanes. Además de las sanciones de gobiernos, como ha sido publicado, que amenaza dificultades económicas y financieras, de las cuales el país y ninguna institución, ni privada ni pública, escapará.

¿A qué lógica corresponde encarcelar a precandidatos presidenciales -Cristiana, Félix, Arturo y Juan Sebastián- y otros dirigentes políticos opositores, “lo cual pone en duda la legitimidad de las elecciones de noviembre”, como dice la reciente resolución de la OEA? Además, con solamente dos países que apoyaron al gobierno de Ortega, esa resolución decidió “Condenar inequívocamente el arresto, acoso y restricciones” a esos precandidatos y pedir su inmediata liberación y “de todos los presos políticos”. 

¿A qué lógica responde el encarcelamiento y congelamiento de cuentas bancarias con restricciones migratorias, de dirigentes y miembros del sector privado? Las leyes que se han aplicado para las prisiones y otras restricciones de esas personas del sector privado, los precandidatos presidenciales, otros dirigentes opositores y presos políticos, además de violar derechos fundamentales, como el habeas corpus, se oponen explícitamente a numerosos tratados y convenios internacionales, con lo cual aumentará el aislamiento internacional de Nicaragua.

La única conclusión es que nos gobierna la irracionalidad.   

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