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Peligro para el ejército

Las fuerzas paramilitares que ha organizado Ortega representan una amenaza directa al Ejército de Nicaragua.

Igual que las fuerzas de choque del Partido Nazi de Hitler, conocidas por sus siglas (SA) y también como “camisas pardas” por el color de su ropa, las “camisetas azules” de Ortega comparten algunas características: a) lealtad absoluta a su líder, por encima de cualquier cosa; b) actuar por encima de la ley; c) estar dirigidas por exmilitares y expolicías; d) ser instrumento de terror político.

Ortega se ha encargado, cada vez que puede, de recordar al Ejército y la Policía su origen en la Revolución Sandinista, haciendo caso omiso de la institucionalización posterior. No es casualidad, por ejemplo, que mientras en todas las entrevistas que ha dado recientemente haya tratado de proyectar una imagen diferente, y para tal fin se hizo acompañar únicamente de banderas de Nicaragua, en el 39 aniversario de la Fuerza Aérea, como en todas las otras actividades oficiales, se acompañe también de banderas rojinegras.

Desde luego, se ha encargado de reducir la revolución sandinista y el propio frente sandinista a su persona. De ahí que el salto a identificar ejército y policía con su persona, es muy corto, y si no estamos atentos, más pronto que tarde Ejército y Policía serán convertidos en guardia pretoriana, personal, como en el caso de Hitler.

La colaboración de la Policía y complacencia del Ejército con las fuerzas paramilitares, apuntan en esa dirección. Y en poco tiempo, esa colaboración y complacencia será subordinación, como ocurrió en el caso de Alemania con las guardias de élite (SS) y la policía política (Gestapo), en que terminaron evolucionando las “camisas pardas”.

Tampoco es casualidad, que tanto en el discurso del 19 de julio, como en algunas de esas entrevistas a medios internacionales, Ortega haya deslizado que esas fuerzas paramilitares son de autodefensa y policías voluntarios, sugiriendo su institucionalización.

Por el momento, las víctimas de los paramilitares están entre la población que ha protestado contra el régimen de Ortega. Pronto, muy pronto, esas fuerzas paramilitares, si no son contenidas y desarmadas, extenderán su represión al Frente Sandinista, al Ejército y la Policía.

La “Noche de los cuchillos largos” fue la purga que se realizó entre el propio partido nazi, para eliminar a todos aquellos dirigentes cuya lealtad a Hitler era dudosa. Lo mismo podría ocurrir dentro del FSLN.

Al Ejército y la Policía Nacional, porque cualquier alegación de institucionalidad y profesionalidad será vista con sospecha, como deslealtad.

Ortega ha decidido mantenerse en el poder mediante el terror, y en ese proceso ha quemado etapas en comparación con Hitler. De no ser desarmadas y desmanteladas las fuerzas paramilitares, días temibles acechan a Nicaragua.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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