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Muñequito

¿Es posible el desarrollo en Nicaragua?

La Cámara Nacional de Turismo (CANATUR) está conmemorando su cuarenta aniversario, y la ocasión hace oportuno una reflexión sobre las posibilidades de desarrollo de Nicaragua. Así lo hizo esta semana el dirigente empresarial Carlos Pellas en una ceremonia del gremio.

El tema, aunque pudiera parecer exagerado, está vinculado a algunos de los problemas más relevantes a nivel mundial. Ha sido noticia en los últimos años los problemas que plantea la inmigración en los países desarrollados, y la reacción nacionalista y hasta xenofóbica en algunos casos. Probablemente esas reacciones serían bastante menores si no estuviese en crisis el Estado de Bienestar de esos países. Y en esa crisis juega un papel relevante la masiva exportación de empleos hacia países con buen nivel educativo y menores costos laborales, como China.

Lo anterior ha conducido a un cuestionamiento de la secuencia histórica del desarrollo que los economistas típicamente clasificaron de la siguiente forma: desarrollo agrícola primero, desarrollo industrial después, y finalmente desarrollo de la economía de servicios (que incluye transporte, telecomunicaciones y la industria del ocio, entre otros sectores).

Y aunque los fundamentos de esa secuencia (en especial capital humano y cambio tecnológico) conservan validez, salta la pregunta: ¿para un país como Nicaragua, es razonable esperar que compita industrialmente con China, Vietnam y países semejantes? Difícilmente.

En ese contexto el turismo es una opción, como eje que articule otros elementos en una estrategia global y coherente de desarrollo.

Cuando CANATUR celebraba su trigésimo aniversario y se desarrollaba la campaña electoral de 2006, los candidatos presidenciales fuimos invitados a exponer nuestra visión sobre el tema. Lo hice como candidato de la Alianza MRS, en una reunión del gremio que se realizaba en el hotel Holiday Inn de Managua. En el marco de la esencia programática del MRS (el desarrollo requiere “más y mejor mercado, más y mejor Estado”) formulé la visión sobre el turismo que repetí en un artículo que publiqué recientemente en La Prensa, en el cual señalaba:

“El turismo es la más poderosa palanca de redistribución de ingresos a nivel mundial. Es así, porque el turismo significa que el ahorro de las personas generado  en unos países, se gasta en otros”.

Agregaba: “Las cifras del turismo son astronómicas…Es tal esa redistribución de ingresos, que fue (en 2015) equivalente a la totalidad

de inversiones extranjeras a nivel mundial”.

Y concluía esa reflexión inicial: “Así de importante es el turismo como financiamiento al desarrollo de los países”.

Según La Prensa, “el empresario Carlos Pellas urgió de que en Nicaragua se diseñe una verdadera estrategia de desarrollo y posicionamiento turístico, que defina “un norte claro” hacia dónde deben enfocar sus esfuerzos los empresarios y sector público, para alcanzar el mismo desarrollo turístico del que goza Costa Rica, cuyo sector además de generar más de 600 mil empleos, aporta a esa economía unos 3,000 millones de dólares con la llegada de más de tres millones de viajeros”.

La  comparación con Costa Rica es relevante, no solamente porque está al lado, y tendríamos mucho que aprender en materia turística sin pagar el costo de aprendizaje. Es un país que ha creado ventajas competitivas. Hace cuarenta años tenía menos cobertura forestal que Nicaragua, y ahora es al revés, siendo la ecología una de las mayores atracciones turísticas. Su nivel educativo le agrega otra ventaja, y está haciendo esfuerzos, igual que Panamá (que por cierto tiene más de dos millones de turistas), para que en una generación la mayoría de la población sea bilingüe.

Pero lo más importante es el “norte” que reclama el dirigente empresarial. En Costa Rica no se espera una confrontación por razones políticas, ni intervenciones arbitrarias que alteren las reglas del juego. El artículo que publiqué en este medio (2/7/16) lo titulé “Consecuencias económicas de la represión”, porque en esos días  México y Estados Unidos habían emitido alertas de riesgo de viajar a Nicaragua por las acciones arbitrarias que habían afectado a sus ciudadanos, incluso funcionarios.

Es difícil imaginar que podremos tener “más y mejor mercado, más y mejor Estado”, con la mala política inherente a un gobierno familiar, en que además no existen límites entre los intereses del gobierno y los intereses de sus empresas.

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