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Mundo

El fallo de la CIJ

Que la Corte Internacional de Justicia (CIJ) haya desestimado la solicitud de Nicaragua por medidas precautorias o cautelares ante la construcción por Costa Rica de una carretera en paralelo al Río San Juan, si bien y afortunadamente no afecta al fondo de la disputa limítrofe en cuanto al humedal de Harbour Head, tiene un valor simbólico que no se puede desestimar. Aun si, como argumentan nuestros abogados ante la CIJ, se obtuvo gran parte de lo que se buscaba, en particular el compromiso de Costa Rica de presentar un estudio del impacto ambiental de la mencionada carretera.

El simbolismo de esa sentencia queda subrayado por el hecho que hace muy pocas semanas la misma Corte acogió la solicitud de Costa Rica de medidas cautelares ante obras que Nicaragua estaría realizando en el mencionado humedal.

Aunque hasta ahora el costo para nuestro país es simbólico, debemos evitar, como lo señalamos en este programa con motivo de la sentencia que favoreció a Costa Rica, decisiones políticas o administrativas, que a menudo rayan en la bravuconada, que puedan contaminar las decisiones sobre el fondo del asunto en discusión. La bravuconada puede terminar siendo antipatriótica.

  Ortega pone a deliberar a Policía y Ejército

Los debates sobre las reformas constitucionales ha tenido la virtud de poner sobre blanco y negro los propósitos de Ortega. Uno de ellos es, obviamente, que se revierta el ejemplar proceso de institucionalización de las fuerzas armadas y de policía. Al hilo con esta preocupación, en cuestión de pocos días Ortega, que le importa poco la constitución, explícitamente la ha violado cuando ante la Policía y el Ejército ha hecho argumentaciones políticas y partidarias, siendo que la constitución expresamente señala que esas instituciones no son deliberantes. Pero Ortega las ha puesto a deliberar desde la perspectiva de sus intereses políticos y personales.

La primera ocasión fue con motivo de la graduación de oficiales en la Escuela de la Policía Nacional, y esta semana en ocasión de la graduación en la Academia del Ejército. En este último caso aprovechó para llamar “vendepatrias” a los diputados que se opusieron a sus reformas constitucionales, pretendiendo introducir en las fuerzas armadas la noción de que quienes se oponen a sus políticas son enemigos de la Patria. Peligroso, peligrosísimo paso en nuestro camino al precipicio.

La educación y nuestro desarrollo

Ya es lugar común la importancia fundamental que tiene la educación para el desarrollo de los países. Pero el tema vuelve a la agenda de nuestras prioridades, en estos análisis, por tres razones. Primero, hace pocos días se dieron a conocer los resultados de las pruebas de evaluación de la calidad de la educación (conocidas como PISA, por sus siglas en inglés) en el buen número de países que someten sus sistemas educativos a esas pruebas. Ya son varios los países latinoamericanos que para incentivar a la mejoría a sus políticas educativas, se someten a las pruebas PISA.

En los resultados de este año, todos los países de la región salieron mal, en comparación con los asiáticos y los nórdicos. Incluso, en esa comparación, países con tan sólidos sistemas educativos como Chile, Costa Rica y Uruguay, no lucen tan bien. Pero la importancia de estar sometidos a las pruebas PISA es, precisamente, que al tener una evaluación comparativa de la calidad de la educación  -en matemáticas, ciencias y letras- se tienen los incentivos para adoptar medidas que permitan gradualmente ir mejorando en la evaluación comparativa. No se debe temer a salir mal en la comparación sino a no hacer nada para mejorar la calidad de la educación.

Si tanto importa la educación de la población a un gobierno, el primer paso debería ser precisamente someter el sistema educativo a esas evaluaciones comparativas. Pero este, lamentablemente, no pareciera ser un tema en la agenda de nuestro gobierno que incluso ni siquiera somete a revisión sus infladas cifras de cobertura educativa y de analfabetismo.

La segunda razón por lo que el tema recobra actualidad es la aprobación del Presupuesto General de la República para el próximo año. Si bien es cierto que los recursos disponibles no pueden crecer vertiginosamente de un año para el otro, lo patético es que ni siquiera se hagan esfuerzos para modificar la tendencia, y las cifras asignadas a la educación no permiten prever mejoría ni en la cobertura ni en la calidad educativa. Con lo cual, dolorosamente, se condena a la gran mayoría a la trasmisión intergeneracional de la pobreza.

Y la última razón es que en un evento organizado por los gremios empresariales, entre ellos la Cámara Americana Nicaraguense de Comercio (AMCHAM), sobre la Alianza Transpacífica, que busca articular en un marco de libre comercio a una gran cantidad de países de la cuenca del Pacífico, se enfatizó en la importancia de la educación para mejorar la productividad, sin lo cual los beneficios prometidos por esa y otras iniciativas de inserción internacional de nuestra economía, quedarán solamente en promesas.

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