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Mundo

Importan las razones, no el número

El recién pasado jueves 28 en mi cuenta de twitter escribí lo siguiente sobre la marcha de protesta de ese día: “No es cuántos somos sino las razones que tenemos. Dos años antes que cayera Somoza, no éramos muchos” (los que nos manifestábamos en su contra). El mensaje fue recibido con  entusiasmo, y varias personas lo reenviaron a sus listas de seguidores, de modo que esa voz de aliento habrá llegado a muchos.

Quiero compartir esa reflexión con quienes escuchan y leen este programa porque, después de una larga vida política, tengo la convicción histórica que los grandes cambios los produce la justicia de las razones que se tienen para luchar por los cambios, y no tanto por el número de los que al inicioabrazan la lucha. Cuando vi los centenares que espontánea y valerosamente se empezaban a congregar para protestar por las reformas constitucionales del orteguismo, me acordé de una reflexión, que ya he compartido en este programa, del filósofo católico francés Jacques Maritain, quien hablaba de “las proféticas minorías de choque” que, adelantándose a los tiempos, producen los grandes cambios históricos.

Algunos dirigentes orteguistas se adelantaron a descalificar la marcha de protesta por su número, pretendiendo ignorar la espontaneidad de los concurrentes, y,lo que bien saben, que por cada uno de los que ahí marchamos hay miles que lo hubieran hecho si se dispusiera de los gigantescos recursos que el gobierno usa para sus movilizaciones. ¿Por qué, si tanta atención prestan en este caso al número de los que nos movilizamos, no prestan la misma atención al número de los que votamos contra Ortega y no se cuentan bien esos votos? 

Lo que vimos el jueves, y también lo vimos en los jóvenes que se solidarizaron con los ancianos en su lucha por una pensión reducida, o que se amarraron frente al fraudulento Consejo Supremo Electoral, son “proféticas minorías de choque” que anticipan los cambios que inevitablemente vendrán.

Bajó el telón

En menos de cuatro semanas la Comisión Especial de la Asamblea Nacional para dictaminar la propuesta de reformas constitucionales ha “terminado” su trabajado, y sin ninguna modificación de importancia esa propuesta ha sido dictaminada favorablemente. Era de esperarse, toda vez que, como sabemos, para eso hizo Ortega el fraude en las elecciones de 2011, para tener mayoría y aprobar en la Asamblea Nacional lo que se le antoje.

Pero el balance es extremadamente negativo para el gobierno porque todavía resuenan, y resonarán aún más en el futuro, los cuestionamientos éticos, políticos y técnicos de las pocas organizaciones no gubernamentales que se atrevieron a consultar. Y las que no consultaron y que también se pronunciaron.

El telón ha bajado y este primer capítulo de la comedia ha terminado. Vendrán otros capítulos, y el telón volverá a bajar, como ahora, sin mucha pena y sin mucha gloria.

No ignorar lo que pasó en Coperna

Lo ocurrido hace pocos días en la comunidad de Coperna, no lejos de Siuna, en Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN), en que un grupo de armados tomó un plantel e incendió maquinaria de la Empresa Nicaragüense de Transmisión Eléctrica (Enatrel), no es un hecho menor.

Según testigos,el grupo lo integraban 15 personas, fuertemente armadas. No es un grupo pequeño y han dejado en evidencia una importante capacidad de movilización en la zona.

Pero más en evidencia ha quedado que se trata de movilizados en armas por razones políticas, y no “delincuenciales”, como insiste el gobierno en calificarlas. Eso ya lo sabíamos, y autoridades religiosas han venido advirtiendo al respecto desde hace mucho tiempo, pero lo de Coperna subraya de manera notable el contraste entre la realidad y el argumento del gobierno.

La aprobación de reformas constitucionales que agudizan el perfil autoritario del régimen, solamente agrega motivaciones a quienes han tomado ese camino de lucha.

Elecciones en Honduras

Las recientemente celebradas elecciones en Honduras han dejado un balance con varios componentes. El primero, que al menos en esta elección se rompió el más que centenario bipartidismo entre liberales y nacionalistas (o conservadores). Los resultados demuestran una elección a tres bandas, porque el porcentaje obtenido por el Partido Liberal, alrededor del 20%, que quedó en tercer lugar, no es despreciable.

Otro aspecto es que aunque los resultados han sido aceptados bajo protesta por el nuevo Partido Libertad y Refundación (Libre), del ex Presidente Zelaya, los informes de la Organización de Estados Americanos (OEA) y de una numerosa delegación de la Unión Europea, revelan un proceso electoral que se compara muy favorablemente, en términos democráticos, con los informes de esas mismas organizaciones sobre el proceso electoral de Nicaragua en 2011.

Honduras está peor que Nicaragua en varios aspectos, de manera particular en cuanto a la seguridad ciudadana. Pero su sistema electoral, a diferencia del nuestro, parece gozar de buena salud.

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