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Arrogancia e irrespeto

La Academia de Ciencias de Nicaragua (ACN) ha tenido con los nicaragüenses una consideración que el gobierno de Ortega, desde su arrogancia, menosprecia.

La ACN es una asociación apolítica, sin fines de lucro, que voluntariamente agrupa a científicos nicaragüenses, para  estudio, investigación y difusión del conocimiento científico.

Pues bien, la Academia organizó el viernes 12 de julio un “Foro académico-científico sobre el proyecto de canal interoceánico por Nicaragua”. En el foro hubo presentaciones con una gran diversidad de enfoques: geológico, ambiental, jurídico, económico y sociológico.

Se puede estar de acuerdo o en desacuerdo con todas o algunas de las ideas y opiniones presentadas. Este no es el caso, que por lo demás corresponde a un debate plural, democrático, abierto, en búsqueda de evidencias y conclusiones basadas en las mismas.

El caso es que la ACN ha hecho lo que el gobierno debería haber hecho y no hizo: presentar la información de que dispone sobre el eventual canal. Por el contrario, es el secretismo lo que ha rodeado todas las negociaciones que condujeron a la aprobación de una ley y un acuerdo de concesión cuyos antecedentes y alcances son muy difíciles de evaluar, precisamente porque se carece de información, pero que lucen temibles.

Semejante secretismo solamente se explica porque hay cosas inconfesables. Pero también porque desde la arrogancia del poder el irrespeto a los ciudadanos es moneda de uso común.

 

Para saber del Canal hay que ir al extranjero

Es vergonzoso, pero lo poco que se ha sabido del canal en los últimos días, procede del extranjero y no del gobierno.

Así, por un artículo aparecido en un periódico de Hong Kong (The South China Morning Post), nos enteramos que una de las compañías de ingeniería y construcción más grandes de China (China Railway Construction Corporation) está involucrada en los estudios y muy probablemente en las obras del eventual canal. Así lo dijo Bill Wild, el principal asesor para el proyecto del beneficiario de la concesión canalera, Wang Jing.

Independientemente de otras consideraciones, que una empresa estatal china de envergadura esté involucrada en el proyecto, es indicativo de que el gobierno chino está detrás de la iniciativa, lo cual abonaría a la credibilidad de la realización del proyecto (credibilidad de su realización, lo que no prejuzga sobre sus beneficios para el desarrollo de Nicaragua, y quiénes se apropiarán de esos beneficios), pero es vergonzoso que de ello nos enteremos por fuentes extranjeras y no por el gobierno de Nicaragua.

Ah, y por cierto, el mismo asesor dijo algo de lo que se debe tomar nota. Según otro artículo publicado en el mismo medio, Wild dijo que la compañía (HKND) compartiría los estudios sobre impacto ambiental con los inversionistas, pero no los publicaría. Entonces, los nicaragüenses no conoceremos los resultados de esos estudios. Si así nos tratan desde el inicio…..¡cómo será adelante!

 

Los viejitos siguen esperando

Las declaraciones del Presidente de la Unión Nacional de Adultos Mayores (UNAM), revelando las presiones a que fueron sometidos para que estuvieran en la tarima de la manifestación que el gobierno hizo, y que al principio dijo era para respaldar al gobierno y después, lo que nadie creyó, para respaldar las demandas de los “viejitos”, vienen a confirmar lo que entonces dijimos:

“Haber encaramado en su tarima a los dirigentes de la UNAM  -que por cierto en su discurso no cayeron en alabanzas al gobierno-  lució como un escarnio, una humillación”.

La humillación fue evidente el mismo día, y el hecho que los dirigentes de la UNAM no hubiesen caído en alabanzas al gobierno lució como una sutil protesta frente a la humillación. Ahora que se confirman las presiones recibidas, esa protesta ha dejado de ser tan sutil.

Y el escarnio, la burla, también se ha confirmado pues hasta ahora los “viejitos” siguen esperando la pensión reducida.

 

Los jóvenes también siguen esperando

Y los jóvenes que fueron reprimidos también siguen esperando los 7 carros, 4 motos, 9 cámaras, 27 celulares, 25 carteras, 3 computadoras, 4 Ipad y 8 anteojos, que les fueron robados por las fuerzas paramilitares que, a vista y paciencia de la policía, les desalojaron del edificio en que estaban acompañando a los “viejitos”.

Si ya es repudiable que la Policía Nacional no haya hecho nada para impedir esa represión y ese robo, más repudiable es que sabiendo quiénes robaron y dónde están todos los objetos robados no haya hecho absolutamente nada para su devolución, pese a que ya han transcurrido tres semanas. Esto, sencillamente, hace a la Policía encubridora de un delito.

La Policía nicaragüense hasta ahora ha sido apreciada y hasta objeto de orgullo nacional, y se le ha reconocido mérito en cuanto a los niveles de seguridad que se comparan favorablemente con otros países. Pero no hay línea de separación entre delitos comunes por razones políticas y delitos comunes por otras razones, de modo que inevitablemente se deteriorará ese aprecio y ese mérito, si las cosas siguen como van, así como la seguridad se ha deteriorado en algunos lugares turísticos, según se ha reportado esta semana.

Desde que Ortega regresó al gobierno  la policía empezó a amparar actos de represión política, pero amparar delitos comunes es otra cosa. Ambas cosas son graves, pero sumadas peor.

 

Más energía renovable, pero más tarifa

En las últimas dos semanas autoridades del gobierno han informado que la generación de energía eléctrica con recursos renovables  -como la energía eólica, hídrica, geotérmica y de biomasa-  ha venido creciendo, e incluso dijeron este año llegará al 50% del total de la energía eléctrica generada.

Los beneficios medioambientales y para la balanza de pagos, porque se importa menos petróleo, son evidentes y debe dárseles la bienvenida. Pero al mismo tiempo, recién se incrementó la tarifa. Si bien es cierto que ese incremento puede explicarse en parte por el subsidio a los que consumen menos electricidad, el caso es que pese al cambio en la matriz energética, la tarifa no ha bajado y sigue siendo la más alta de Centroamérica.

Una tarifa más baja ayudaría a las inversiones, por tanto a la productividad y a la competitividad, y habrían más y mejores empleos. Ayudaría a todos los nicaragüenses.

¿Por qué el gobierno no explica la razón por la cual no baja la tarifa? Ni siquiera dice si bajará en el futuro. ¿Esa falta de información es, acaso, porque las razones son también inconfesables?

 

(Se autoriza y agradece su reproducción y circulación)

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