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El pulso

La oportunidad del Golfo de Fonseca

La semana pasada se dieron dos hechos que, aunque no parezca, guardan una estrecha relación.

El 9 de mayo se celebró el Día de Europa. En sentido estricto, el día de la Unión Europea (UE), para conmemorar la que sin duda es, junto con la creación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), una de las dos “construcciones políticas” más importantes del siglo XX. Las dificultades actuales de Europa, cuya superación apunta en la dirección de más integración, no menoscaban la trascendencia histórica de ese proceso. 

Con la integración europea, cuya culminación hasta el momento ha sido la Unión Europea (UE), se cerraron las diferencias que condujeron al salvajismo de las dos guerras mundiales y se puso en marcha en esa tan importante región del mundo el período más prolongado de paz y prosperidad. Y, aunque no siempre se aprecie así, el éxito de ese experimento jugó un papel decisivo en el fin del comunismo que no aguantó, en su vecindario,  la comparación en cuanto a prosperidad y libertad. Terminó así el “siglo corto” del que habla el historiador británico Eric Hobsbawm, que para fines históricos se inició en 1914 con la Primera Guerra Mundial y terminó en 1989 con la caída del Muro de Berlín.

A su vez, y aunque no se adelantaron mayores detalles, los Presidentes de El Salvador, Honduras y Nicaragua, reunidos en Managua, anunciaron la voluntad de establecer una “Autoridad Trinacional” para la administración compartida entre los tres países del Golfo de Fonseca.  Esa iniciativa, si se explora en todas sus posibilidades, puede tener una enorme trascendencia en términos del proceso de integración centroamericana que, en general y a diferencia del europeo, ha tenido un déficit de institucionalidad efectivamente vinculante, es decir, de carácter obligatorio para los países. Otra manera de ver ese déficit son las limitaciones que ha tenido el proceso de creación de instancias de carácter supranacional.

El vínculo entre ambos casos está que en la gestación de lo que ahora conocemos como Unión Europea (UE)  estuvo el impulso de lo que uno de los “padres fundadores” de la integración europea, el francés Jean Monet, llamó las “solidaridades de hecho” que pueden existir entre los países, por muchas diferencias que hayan tenido entre sí. Al abrigo de esa idea, Monet y Robert Schuman, Ministro francés de Asuntos Exteriores de principios de los años 50 del siglo pasado, lanzaron la idea de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), que la Alemania derrotada y en proceso de reconstrucción acogió de inmediato. La CECA fue la primera gran instancia supranacional europea, y nada de lo que después vino puede entenderse sin la misma. En torno al acero y el carbón, cuyas principales regiones de producción habían estado en el ojo del vendaval de las dos grandes guerras, se construyó la primera gran “solidaridad de hecho”.

La iniciativa de los Presidentes mencionados puede quedar limitada a una simple instancia de coordinación de voluntades entre los tres países que, en los hechos, no significará mayor progreso, o bien, como apareció insinuado en las noticias, ir a la creación de una verdadera autoridad supranacional encargada de la administración y desarrollo del enorme potencial del Golfo de Fonseca. Si este último fuese el caso, podríamos asistir al desarrollo de una de aquellas “solidaridades de hecho” que tanto ayudaron a perfilar el éxito europeo.

Bosawas

Fue un lamentable hecho sangriento, entre indígenas y colonos, lo que disparó todas las alarmas sobre la depredación de la reserva de Bosawas, el único gran pulmón que le queda a Centroamérica.

Las organizaciones y dirigentes ambientalistas tenían años de estar advirtiendo, sin ningún eco, de semejante barbaridad.

La reciente visita de la Directora de la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) incrementó la atención sobre el caso de Bosawas pues la zona ha sido declarada Reserva de la Biosfera, y el gobierno hizo un enorme despliegue de preocupación que hasta entonces no había tenido.

Desde luego, la depredación de Bosawas no es responsabilidad solamente del gobierno actual, pues la misma viene ocurriendo desde hace varias años. Pero es responsabilidad del gobierno de turno que no siga ocurriendo.

La colonización de la frontera agrícola es parte del problema, sin duda. Pero también es parte del problema la codicia de los madereros y de los traficantes de tierras. El gobierno no debería tener ninguna dificultad en identificar a unos y otros. No tiene que buscar muy lejos. El tráfico de madera no es como el de las drogas, que son fácilmente ocultables. El despale y tráfico de madera se ha hecho a vista, paciencia, tolerancia y encubrimiento de las autoridades de este y otros gobiernos. Pero el actual, repetimos, puede impedir que siga ocurriendo.  Veremos si lo hace, una vez que la Directora de UNESCO se ha ido y que otra noticia pase a ocupar los titulares.

Otra vez el frijol

Cuando hace cuatro años el precio del frijol se fue a las nubes, castigando cruelmente a los consumidores, el gobierno anunció con bombos y platillos que la Empresa Nicaragüense de Alimentos Básicos (ENABAS), incidiendo en la oferta y la demanda, jugaría un rol estabilizador de los precios en un nivel adecuado para productores y consumidores. ¿Recuerdan?

Ahora que el precio se ha desplomado, arruinando a los productores, el gobierno ni siquiera ha dicho esta boca es mía.

Nosotros nunca creímos que con la capacidad financiera de ENABAS esa empresa estatal, en la medida que todavía exista, pudiera cumplir un papel relevante en la estabilización de precios. Pero ése no es el único instrumento que el gobierno tiene para ayudar a complementar una producción cíclica con una demanda permanente.

Es casi seguro que después de lo que está ocurriendo con los productores de frijol, la siembra del mismo va a disminuir y entonces, por limitaciones de la oferta, tendremos otro ciclo alcista de precios que castigará a los consumidores. Al final, productores y consumidores perjudicados, y esto no se soluciona con discursos y anuncios.

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