Tags

, , , , , , , , ,

El pulso

Varios meses después….y nada

Cuando se inició la última cosecha cafetalera se dieron las primeras voces de alarma sobre la incidencia de la Roya del café.

En mi programa radial semanal de comentarios en la Radio Corporación, el sábado 8 de diciembre de 2012 dije que un mediano productor de Matagalpa me había llamado advirtiendo sobre los estragos que la plaga estaba causando. Me solicitaba que por favor comentara sobre el riesgo que enfrentaban para ver si el gobierno reaccionaba y algo hacía al respecto.

“Obviamente, me dijo el productor y así lo comenté en la radio, que no estamos esperando que el gobierno solucione el problema, pero que nos ayude a solucionarlo. Al menos, agregó, debería haber una amplia campaña educativa que nos indique que opciones técnicas tenemos para batallar con la plaga. He escuchado, continuó, que hay países que han aprendido a convivir con la Roya, y que incluso las técnicas para enfrentarla han conducido a mayor productividad, pero aquí no tenemos gobierno que nos diga cómo hacerlo”.

“Ese productor  -agregué-  me dijo que estaría atento a escuchar mi comentario al respecto. Le agradecí y le dije que ése no era el problema, que el problema era que el gobierno escuchara”.

Como quedé preocupado por el tema, en los días siguientes visité algunas plantaciones en la cordillera de Dipilto, y retomé el tema en artículo que publiqué en este diario el 24 de diciembre. Señalaba que personalmente había podido observar “el estrago de la plaga especialmente entre pequeños y medianos productores que por falta de conocimientos y asistencia técnica, o de recursos, no han tenido la misma capacidad de otros productores para realizar aplicaciones de plaguicidas, abonar para fortalecer las resistencia de los cafetales e, incluso, iniciar una renovación selectiva de los mismos”.

El tema viene al tapete no solamente por su vigencia para miles de angustiados productores y trabajadores agrícolas, sino también porque esta semana estuvo en Nicaragua el Director Ejecutivo de la Organización Internacional del Café (OIC), quien después de evaluar lo que estaba pasando dijo:

“Lo primero es que sí hay una situación crítica en el país, una situación muy crítica en términos del brote de roya, que se puede agravar con la llegada de las lluvias”.

Agregó con esa inefable cortesía de los diplomáticos y funcionarios internacionales: “Segundo, que las autoridades cafeteras tienen absoluto conocimiento de lo que está pasando, incluso el presidente.”

Como la visita del alto funcionario de la OIC ha tenido amplia difusión, y en los medios oficialistas hasta se ha presentado como parte de los esfuerzos que el gobierno hace para ayudar a enfrentar el problema, lo dicho por el mencionado funcionario, y lo hecho por el gobierno, merece algunas puntualizaciones.

Uno: que hay una situación crítica, eso lo saben los cafetaleros desde hace varios meses.

Dos: que también lo sabe el gobierno, incluso Ortega, desde hace varios meses, es cosa conocida.

Tres: que el gobierno no ha hecho nada hasta el momento, todos lo sabemos, pero el Director Ejecutivo de la OIC se encargó de confirmarlo con una declaración de tanta candidez que resume escarnio:

Preguntado si consideraba “que las autoridades están conscientes de que la situación puede agravarse con la llegada de las lluvias” contestó:

“Sí, lo están. Y han aprobado un plan, me mostraron este plan que desafortunadamente no es un plan público, pero me han dicho que va a ser aprobado la próxima semana.”

Lamentablemente, las lluvias ya llegaron en varias partes de la zona cafetalera. Un plan secreto, de nada sirve. Y si se hace público, ojalá que sea más que un plan y venga acompañado de los recursos, de asistencia técnica y financieros, que permitan a los cafetaleros enfrentar con efectividad el problema. Porque de planes, como de buenas intenciones, está pavimentado el camino al cielo. 

Obama en la región

El Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, ya se encuentra en Costa Rica, después de su visita a México.

Como corresponde a los nuevos tiempos  -un mundo multipolar, en que el peso de los Estados Unidos se ha relativizado, y el comercio y las inversiones han sustituido a la cooperación oficial como motores del desarrollo-  la visita a la región de un Presidente norteamericano tiene menos estridencia y genera menos expectativas que en el pasado.

Pero esa relativización del poderío de los Estados Unidos no debe llevarnos a confusiones. Importantes cambios geoeconómicos, y consecuentemente geopolíticos están en marcha, y mal haríamos en no prestarles atención. En el apretado tiempo de un breve comentario no podríamos analizarlos todos, pero basta señalar el siguiente: el énfasis de la visita de Obama a México estuvo no en los temas que más repercusión tienen en las noticias diarias  -el crimen organizado y la consecuente violencia en el país azteca-  sino en un reforzamiento de la relación económica estratégica entre Estados Unidos y México.

Si a lo anterior agregamos que al ritmo actual México muy pronto alcanzará a Brasil en cuanto a tamaño de la economía, estamos frente a un fenómeno de grandes consecuencias, porque no se trata de una alteración coyuntural sino que con el incremento de los salarios en China buena parte de las inversiones que habían abandonado México para trasladarse al país asiático están retornando. Y si el nuevo Presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, continúa avanzando en su agenda de reformas estructurales  -ya lo hemos visto en educación y telecomunicaciones, y están pendientes la bancaria, fiscal y energética-  estaremos frente a transformaciones de cuyas consecuencias, potencialmente positivas, Centroamérica, y nuestro país, se podrían beneficiar.

Quizá sea hora de que se retome, con el nombre que sea, la idea del Plan Puebla Panamá, lo que significaría un enorme corredor logístico que daría perfil definitivo a la integración subregional, primero, mesoamericana después, y finalmente de todo el hemisferio norte. No es poca cosa.

About these ads